INTEGRACIÓN E INCLUSIÓN

Desde que yo iba al colegio, hace ya muchos años,  se hablaba de integración. Estudié en un colegio del que tengo buenos recuerdos y buenas amigas, un colegio de matriculación preferente de personas con discapacidad auditiva. 

Recuerdo que estos alumnos en algunas asignaturas estaban con nosotros mientras que en otras asignaturas estaban en otro edificio de menor tamaño que había en el mismo recinto escolar. 

Eso era integración.

Y hoy en día es lo que sigue existiendo en la mayoría de los colegios. Profesores de la especialidad de Pedagogía Terapéutica que sacan de las aulas ordinarias a alumnos con Necesidades Específicas de Apoyo Educativo a los que previamente los orientadores hemos valorado y de los que hemos realizado un informe psicopedagógico. 

La integración no me gusta. 

Abiertamente lo digo. 

Seguimos "clasificando", "categorizando", " diferenciando" a un alumnado de otro. Me gusta la inclusión. Que defiendo, aunque sé que es difícil llevarla a la práctica. 

Integración e inclusión no son lo mismo.

Inclusión va más allá. 



Inclusión significa que todo alumnado puede tener necesidades de diferente tipo, no solo los alumnos incluidos en la clasificación ATDI. 

Inclusión requiere centrarse en una evaluación contextual, en buscar qué aspectos del contexto son discapacitantes o suponen una barrera para un determinado alumnado y trabajar desde el contexto para solventarlo, aunque también se sigan evaluando funciones ejecutivas y otras capacidades del alumnado para potenciar sus puntos fuertes y compensar su puntos menos fuertes. 

Inclusión no es evaluar al profesor. No es evaluar cómo lo hace el maestro. Cuando entramos en las aulas no es para decirle a nadie cómo debe o no hacer su trabajo. Consiste en trabajar juntos para eliminar las barreras que dificultan, y ayudar a diseñar para todo el alumnado.

Inclusión requiere el diseño de una enseñanza en la que todo alumnado tiene cabida y a la que todo el alumnado puede llegar y por lo tanto no hay que adaptar. El profesor no es en quién siempre recae la función de ofrecer información, porque así no llega a todo el alumnado. El alumnado también crea, busca, comparte información por distintos canales (oral, visual y escrito).

Inclusión requiere  que el maestro especialista de pedagogía terapéutica entre dentro del aula ordinaria para ayudar al maestro con todo el alumnado para el desarrollo de metodologías inclusivas. Significa que los maestros (incluidos los orientadores), trabajamos juntos, dentro de  aulas con puertas abiertas y aprendemos los unos de los otros. Supone poner en marcha metodologías activas, flipped classroom, aprendizajes cooperativos, grupos interactivos, destrezas de pensamientos.... 

Consiste en probar, en pedir ayuda a compañeros y empezar por lo que cada profesional crea más sencillo. Ir poco a poco creciendo como profesionales con un feedback positivo al comprobar que dan resultado a niveles diferentes. Mejoran la cohesión del grupo, potencian el pensamiento divergente, el aprendizaje significativo, entre otros.

Inclusión significa que las familias también se implican, participan y forman parte de una comunidad educativa que está en constante avance. 

El II Plan de Atención a la Diversidad de Castilla y León hace referencia como primera línea estratégica de intervención a la promoción de la inclusión educativa en los centros educativos, y en ello estamos, intentando acercar a nuestros centros está forma de ver la educación, aún sabiendo que es complejo puesto supone un gran trabajo, tiempo y dedicación para el profesorado que tiene un gran numero de alumnado al que atender  y debe, además, hacer frente a un trabajo burocrático cada vez mayor. Aún así son muchos los compañeros que defienden la inclusión y no se quedan solo en la integración educativa. 

Gracias a todos ellos.